martes, 5 de julio de 2016

Intuición.

Siempre me fue mal en el colegio, pero no era por que quería, mis ideas se iban más allá de eso. En vez de estar haciendo cuentas, o resolviendo una extensa guía de preguntas, me encontraba dibujando, haciendo garabatos, era como algo automático, ustedes ya saben, cuando llegas a tu casa lo primero que haces es abrir la heladera y no solo cuando llegas a tu casa, lo haces varias veces al día, y la mayor parte ni siquiera sabes para que, lo haces por que necesitas ver que hay en la heladera, lo haces por que es algo automático, algo que haces siempre, bueno algo así me pasaba a mi, sacaba una hoja y dibujaba, lo primero que me venia a la cabeza, después de eso tenía que aguantarme a mis viejos con el tema de las notas, que estaban bajas, que iba a terminar como un cartonero, bla, bla, bla. Bueno, no pude quejarme igual, siempre tuve la libertad y siempre hice lo que quise en el colegio, no era un vago, pero estaba en el lugar equivocado, quizás si hubiese estado en una modalidad que no se base en puros números y conceptos económicos completamente aburridos (Al menos para mi), mis ideas se hubieran estallado más y me hubiese llevado un poco más con el secundario.
Diseño gráfico, palabras que cambiaron mi vida, soy parte de una generación virtual, computarizada, llena de herramientas que hacen que mis dibujos, mis creaciones se pasen en limpio a una pantalla y de ahí a una revista, una remera, y demás. Cuando supe que eso que dibujaba se podía pasar a una computadora, esa computadora que tenia en casa y que tanto me gustaba usar, casi me vuelvo loco, se abrió un mundo nuevo para mi, y cuando supe que existía una carrera para que uno se volviera profesional haciendo eso, me tiré a la pileta de cabeza, sin pensarlo, sin fijarme si estaba llena o un poco vacía como para golpearme contra el fondo.
En fin, mis viejos no se equivocaron, no soy cartonero pero soy un aspirante a diseñador gráfico, muchas veces, más que nada en este último tiempo, pensé que de que iba a servirme estudiar eso, una pregunta recurrente en mi cabeza era: ¿¡Quién va a querer contratar a un diseñador gráfico!?, ¿¡Para que!?, Y dudaba, me confundía, es más, llegue a querer elegir otra carrera, que me diera plata, incluso mis viejos me lo decían, que me diera de comer, que no me iba a gustar, pero iba a estar bien.
Bien, bueno, bien en sentido común, adentro de una oficina, de traje, corbata y con una lapicera, sin posibilidad de libertad condicional.
En fin, algo en mi me decía que ese camino estaba mal, cuando me convencía de estudiar otra cosa, no podía ir más allá, no podía avanzar. Me apasionaba eso de dibujar, diseñar, hacer cosas con mi imaginación, vivir de mi imaginación, de mis dibujos, de mis diseños, y aun que crean que es tonto, esa intuición que todos tenemos, eso que ante cualquier cosa nos dice: ¡No hagas eso!, O, ¡Si, dale hacelo!, Es lo que nos mueve. Y cada vez que pienso en seguir otra carrera, ahí está, diciéndome eso: No campeón, por ahí no es, te vas a equivocar. Pero cuando hablo del diseño gráfico, ay, ustedes no saben lo lindo que es, porque ahí está mi pasión, ahí estoy yo, y desde chico estoy ahí, desde aquellas clases sacando una hoja para dibujar, hasta acá escribiendo esto, y a pesar de los obstáculos, los comentarios y las confusiones, cada vez que pienso en diseñar, no hay algo que me diga que por ahí no es por donde tengo que ir.
Si hay algo que nos apasiona, que nos hace bien, nunca nos vamos a equivocar de elegirlo, y no lo dudes, cuando algo adentro tuyo te dice que estás yendo por el camino correcto, aunque pienses que no lo es y te digan mil veces que estás errado, no importa, vos, hacele caso. ¡Dale, seguí por ahí, no te vas a equivocar, ese es el lugar donde tenés que estar!

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